Cómo eliminar los miedos de tu vida?

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El miedo es una de esas emociones que muchas personas se resienten de sentir y, en consecuencia, quisieran eliminar de sus vidas. Sin embargo, no todo es malo en el miedo. Esta es una emoción primitiva que garantiza la supervivencia, pues nos inhibe de hacer acciones temerarias; y nos impulsa a huir de situaciones riesgosas.

Son muchas las historias de personas que pudieron correr muy rápido o levantar pesos extraordinarios cuando fueron presas de un miedo muy fuerte. El miedo dispara la adrenalina y puede generar reacciones increíbles.

Pero también es cierto que muchas veces el miedo paraliza. inhibe a las personas de emprender cambios necesarios en su vida, de probar nuevas experiencias, de salir de su zona de confort. en esos casos, el miedo es ciertamente negativo.

¿Eliminar los miedos o manejarlos?

Para quienes desean superar sus temores, quizás lo primero que deben entender es que el miedo no necesariamente debe desaparecer. Las personas exitosas no dejan de sentir miedo. Los grandes actores o cantantes del mundo coinciden todos en que justo antes de salir al escenario, sienten un gran temor. Pero salen. Se lanzan al escrutinio de su público noche tras noche.

La diferencia es que esas personas saben manejar el miedo. Hacen las cosas que se proponen aún con miedo. El miedo es parte del camino hacia el éxito, no es algo que se deja de lado. Para aprender a manejar el miedo, debes seguir algunos pasos que te listamos a continuación.

Analiza tus pensamientos

Trata de entender la imagen mental que te produce miedo o ansiedad. El temor a las cosas se genera porque tenemos una visión anticipada de lo que pasará y no queremos llegar a ese futuro. trata de visualizar esa imagen y entender cuál es la raíz de ese miedo.

Cuando sientes miedo de emprender algo nuevo. ¿Tienes miedo al fracaso? ¿A qué se burlen de ti? ¿A que te digan: “te lo dije”?. Cuando identifiques la imagen que te genera miedo, debes tratar de sustituirla en tu mente con otra opuesta. Piensate exitoso, siendo felicitado, reconocido.

Esa nueva imagen tiene que ser poderosa, inspiradora. Trata de generarla con el mayor detalle y recurre a ella cuando sientas que flaqueas.

Concéntrate en la sensaciones físicas

Muchas personas y artistas insisten en que uno puede generar un cambio de su estado de ánimo a partir de las sensaciones físicas. De la concentración y la reproducción de sensaciones físicas placenteras. Trata de reproducir sensaciones negativas. Concéntrate y piensa en sensaciones agradables.
La meditación sostiene algo similar, a partir de la respiración. Acostúmbrate a realizar micro-meditaciones de cinco minutos, cuando te sientas agobiado por el miedo.

Estes donde estes, aflojate un poco la ropa. Descálzate, si puedes. Siéntate. Cierra los ojos y concéntrate en tu respiración. Vete relajando. Ve dejando tu mente en blanco y comienza a buscar las sensaciones agradables. Realiza este ejercicio pro 5 minutos y verás los resultados.

Si eres religioso, orar te puede ayudar de igual manera.

¿Se deben enfrentar los miedos?

En muchas ocasiones se dice que uno debe enfrentar los miedos. Incluso, quizás se lo hayas escuchado a tus padres decirlo un montón de veces. Esta posición indica que si, por ejemplo, tienes miedo a la oscuridad. La solución es que apagues todas las luces de casa y te animes a caminar a oscuras por ella. Te darás cuenta de que no hay riesgo y podrás vencer así el miedo… si lográs sobrevivir.

El origen del miedo es la falta de confianza. La incertidumbre sobre el futuro y el presente. Esto se elimina evaluándose uno mismo y las circunstancias de forma detallada, realista, continua. Y preparándose, ancitpándose.

Prepararse continuamente para lo que se espera enfrentar es una buena manera de vencer los miedos. Si anticipamos los obstáculos, podremos prever formas de superarlos. Si tenemos miedo a la oscuridad, quizás sea mejor tener a mano velas o linternas, que pensar en sumergirnos en una habitación oscura.

Si tenemos miedo al fracaso en un emprendimiento nuevo, pues sencillamente debemos estudiar lo mejor que se pueda las oportunidades, para poder evaluarlas en su justa dimensión; identificar las debilidades, para poder solventarlas; entender las amenazas, para tener planes de contingencia y entender nuestras fortalezas para estar seguros de qué cosas podemos manejar.